Callaste en el momento que querías gritar… pero la pesada y oscura tristeza que sin pedirte permiso tomó tu existir no lo permitió.
El lenguaje y tu cuerpo se habían esfumado quién sabe dónde.
No sabías nada, porque se sabe cuando entendemos.
Pero no entendías.
Abrumadora oleada de sensaciones malas. Muy malas.
¿El impacto de la desilusión haría eso?
¿Que podías saber? No sabias nada.
Hasta el pensar era una tarea imposible.
Caída libre con destino incierto.
Había pasos para dar… eso seguro, pero ¿cómo?
El mundo construido se había derrumbado como un castillo de arena en un minuto.
Porque viste. Viste lo que nadie debería ver cuando ama.
¿Que ibas a hacer? Esas imágenes lo habían cambiado todo, y para siempre. Traición.
Él ya no pertenecía a tu mundo. Lo expulsaste con la velocidad de un rayo.
No hay marcha atrás. No con vos.
En un arrebato defensivo del pensamiento, supiste algo, o creíste que lo sabías.
Había pasos que dar. Decisiones. Una salida. Pero no querías salir, o sí… quizás salir corriendo sin tener idea dónde calmaría. Locura.
Querías tu vida anterior.
Querías todo como era antes.
Querías el pasado que se iba
.Querías el presente derrumbado.
Y el futuro… que se volvió de roca.
Y además… aún lo querías a él.Hubo un robo.
El alma ya no estaba en su lugar ni con su forma. Él la robó… la aniquiló, y no estabas preparada
.Respiraste. Nunca te habías dado cuenta que habías dejado de hacerlo.
No te diste cuenta, o sí pero no querías esto.
Un suspiro brotó de algún lugar… ¿de cuál? ni sabias ni te importaba.
.Juntaste como te fue posible los pedacitos de lo que sea en lo que te hubieses convertido. Costaba.
Te rearmaste. Todo era demasiado. Alejarte lo más rápido posible era la opción. Pero ¿de qué? No de cualquier cosa.
Por primera vez supiste algo…Que aunque desearas quedarte en esa vida; ya no pertenecías a ella.
Tenías que alejarte de ella y de él dentro de ella para siempre.
(Parte del Libro que estoy escribiendo próximo a salir)
