EDITORIAL: «El dolor de la Infidelidad»
Dentro de la dinámica o funcionamiento de una pareja debemos considerar como concepto fundamental la «Lealtad», ella representa fidelidad, respeto a los compromisos establecidos hacia alguien. Ser «Leal» es fundamental ya que cuando este componente falta, se ve como posible e inocente el coqueteo o diversión por fuera de la pareja… decir mentiras y no ser descubierto, anima a seguir mintiendo con la intención absoluta de ocultar.
Cuando ya no se ama, lo que corresponde es «separarse» de la pareja antes de producir infidelidad.
Ser infiel es violar la confianza porque hubo una traición; la traición hacia el otro rompe un compromiso… se traiciona una promesa de exclusividad del uno para el otro.
El que es víctima y padeció la infidelidad, recibe un fuerte «impacto emocional» ya que aparecen síntomas que afectan el sueño, las ganas de vivir, los pensamientos, vale decir: todo.
Hay situaciones internas de la pareja por las cuales se llega a la infidelidad, pero también presiones de la sociedad: «Quedar bien ante amigos», «pasarla bien un rato», «con esto no le hago mal a nadie», «si no se entera es como si no lo hubiese hecho», etc.
Estás ideas van haciendo posible y son tierra fértil para ser infiel.
Es posible volver de una infidelidad? El proceso de reconciliación no es sencillo y en algunos casos es imposible; cuando ello sí es factible se tiene que pasar por un proceso de pedir perdón y perdonar… pero esto en la práctica se torna difícil, ya que lo que se perdió es «la confianza», el traicionado descree de todo el mundo puesto que lo que ha vivido se lo hizo la persona en quien más confiaba.
